martes, 18 de diciembre de 2012

Mi amor antes del fin del mundo

-->
Se había decretado que el mundo terminaría antes de lo esperado. Sólo quedaban un par de semanas -14 días- antes de que simplemente todos desapareciéramos, no con catástrofes, no con colisiones de cometas ni pandemias universales. simplemente desapareceríamos, sin dolor, sin alegría, sin una luz demoledora, sin darnos cuenta de nada. No importaba que nos metiéramos en bunkers, nos fuésemos a la isla del pacifico más alejada y sola, que nos metiéramos en un iglu rodeados de pingüinos emperadores en medio del polo sur, dejaríamos de existir y nadie sería testigo... bueno, quizás los pingüinos.

Cada cabeza es un mundo, pero la noticia no provoco tantas reacciones como se esperaba. incluso la gente que estaba deseosa de hacer disturbios -faltos de imaginación los hijos de puta- fueron alegremente encerrados y ejecutados en los primeros dos días después de dada la noticia por policías que por primera vez hacían con gusto, y profesionalismo su oficio -Dios los bendiga en el infierno- el resto de la gente se decidió por opciones menos conflictivas, desde las personas autenticas que decidieron seguir su gris y patética existencia sin cambio alguno hasta el final; los que se retiraron de su mundo dejando una nota a sus familias, cambiándose de nombre y ciudad e intentando vivir como otra persona gris pero diferente a la que eran; unos más también se dedicaron a fornicar con lo primero que se encontraban en la calle, naturalmente ellos no soportaron más de 5 días antes de suicidarse sintiéndose jodidos -como si cinco días corridos de sexo pudieran arreglar de golpe todas sus broncas y complejos y dejarlos satisfechos con sus vidas antes del eminente fin- otros estaban ya demasiado sumidos en el mundo como para poner atención en el fin de este. Hubo otro grupo -al que pertenezco- que decidimos que el fin del mundo no nos iba a quitar nuestro tan deseado momento de morir, pero no queríamos suicidarnos en masa como fanáticos religiosos o adolescentes en concierto de placebo. merecíamos una muerte mejor.

La gente “culta” es insoportable. lo primero que se nos ocurrió fue ir a museos, a galerías, conciertos de música concertual y ópera, terminar de leer los libros que no terminamos, nos pusimos a pintar, a hacer ballet (ridículos) y poemas (más ridículos) y para colmo organizamos excursiones contra culturales a los lugares que de otra forma jamás conoceríamos y que de otra forma jamás nos atreveríamos a visitar: un “tokin” de rock urbano en nezahualcoyotl, un baile vecinal con cumbias y salsa en tepito, un reven de high energy lleno de maricones en azcapozalco, una “ida de pinta” a chapultepec usando el metro como forma de transporte, con menos de $20 en la bolsa y usando uniformes escolares. embriagarnos de puro pulque en el primer chiringuito humilde que encontráramos en Hidalgo, ir a misa en la Merced y cosas por el estilo. Nuestro ultimo evento: una fiesta común y corriente en un salón de fiestas común y corriente.

¡Dios bendiga a los grises, a los inconscientes y a los estoicos! Después de veinte intentos encontramos un salón de fiestas en tlahuac con la mitad de la plantilla laboral dispuesta a trabajar en tan excepcionales condiciones, afortunadamente también nuestro grupo era reducido, apenas 54 personas; la más anciana la Doctora Zabala de 67 años que era como la tía putativa de todos nosotros, y la más joven Lorena, la hija del Profesor Crúz y la maestra Durán, que tenía casi 15 años, el fin del mundo llegaría 2 meses antes de su fiesta de 15 y la agarramos de pretexto para hacer una típica fiesta de XV años y justificar nuestra «fiesta del fin del mundo»

La pobre y emocionada Lorena sólo tuvo 5 días para prepararse con todo y chambelanes, lo que incluía escoger y comprar el vestido, ensayar el vals, incluso algunas de las mujeres cultas decidieron ayudarla e ir con ella a hacer todo ese jolgorio, quizás como consuelo de no haber tenido esa fiesta ni como homenajeada ni como madre de homenajeada. Mientras tanto los miembros del “club de la muerte premeditada in extrmis antes del final” (como mamonamente nos hacíamos llamar) seguimos dedicándonos a “vivir de tal manera que la muerte valga la pena” lo mas absurdo de esto es que esos días, los vivimos como en sueño, estábamos embriagados de alcohol, drogas o simple euforia y en general la sensación de la ciudad era como un extraño simulacro de una para-existencia que nunca podría llegar a ser autentica; todo era demasiado premeditado, todo era como un ensayo, y en realidad no vale la pena intentar describir los sucesos de esos días, quizás nunca estuvimos tan desesperados y quizás nunca nos habían visto así, pero el mundo lo pasaba por alto: ¿qué consuelo puede haber en estas instancias?

En realidad si hay algo que vale la pena rescatar de esos días: Durante una visita al MUNAL conocí a Gema. Fue literalmente una bella bella y predestinada coincidencia, ella llevaba un velo blanco y sin querer le había caído sobre la cara, yo llevaba puesto un bombín y le daba una mordida a una manzana... asquerosamente ideal el momento en que nos conocimos. Casi de inmediato coincidimos en nuestras posturas y forma de ser, extrañamente ella no tenía ningún inconveniente con mi apariencia y ella me parecía terriblemente apegada a mi estereotipo de mujer bella y atractiva. Después del MUNAL fuimos a tomar café y luego unas cerveza, le comente los hechos del “club de la muerte premeditada in extrmis antes del final” y le parecieron graciosos, se nos unió en un par de salidas pero principalmente la nos veíamos a solas. Un par de días antes de la fiesta de XV final para Lorena le di una invitación y ella acepto con mucho agrado, acto seguido le propuse ir a fornicar [hasta el momento no lo habíamos hecho] pero ella dijo: ”no... eso que sea para la fiesta de Lore... durante el brindis nos escabullimos y terminamos lo que haya que terminar uno en brazos del otro” Era una propuesta demasiado obvia para rechazarla.

La calle estaba en verdad vacía. Creo que la gente se ha ido a desaparecer por ahí. Puedo ver a Gema esperándome bajo un farol, se ve tan bella, sola y predestinada a mi. Nos tomamos del brazo y nos vamos por las calles vacías a la fiesta, nuevamente parecíamos la pintura de Caillebote de las calles de París en un día lluvioso. Al llegar al salón de fiestas dimos el santo y seña y fuimos recibidos por la feliz Lorena y sus orgullosos Padres, fuimos llevados a nuestra mesa, que idoneamente queda cercana a las escaleras de servicio. Gema y yo intercambiamos caricias con los pies bajo la mesa y no dejamos de hacernos guiños y sonreír complicemente durante la recepción. El animador de la fiesta esta a punto de dar el anuncio del brindis pero pide animo y gritos... todos en el salón gritan y alzan los brazos “la mesa que tenga mejor ambiente se ganará una botella” hay más gritos, en mi mesa la Lic. Correa esta muy animada, es sin duda la que más grita y alza los brazos, de pronto su marido se levanta, la abraza y la saca en brazos ella sigue gritando como poseida, sus gritos se pierden en la calle y en la noche. Gema y yo intercambiamos miradas y coincidimos que lo mejor es reír y brindar. La noche se vuelve sub realista. Para tener sólo unos días de ensayado el Vals de Lorena resulto estar bien bailado y ante todo ser discreto, creo que no hubo tiempo para incluirle pasos ridículos. Después del Brindís y la coreografía de Lorena -incluidas las palabras de padre, madre y padrinos- todos nos levantamos a bailar el vals...
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take it's broken waist in your hand
This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
With it's very own breath of brandy and Death
Dragging it's tail in the sea
There's a concert hall in Vienna
Where your mouth had a thousand reviews
There's a bar where the boys have stopped talking
They've been sentenced to death by the blues
Ah, but who is it climbs to your picture
With a garland of freshly cut tears?

Gema derrama un par de lágrimas, yo la acerco a mi pecho y le beso la frente, terminamos el vals casi inmoviles y el mundo parece detenerse y correr más rápido a la vez...

¿esto es vivir, esto es amar? El simple roce de sus manos hace que mi respiración se entrecorte y la quiera fundir a mi en un abrazo. Gema se separa de mi pecho, me mira a los ojos y parece desbordada por las emociones, estoy seguro que ella misma ve esa expresión en mi mirada. “voy al tocador, sube en tres minutos y seguimos con el plan” me dio un beso en los labios y su mirada fue la más jugetona y picara que jamás le vi.

Fui a mi mesa, tome un trago, consulté mi reloj. Lorena se besa apasionadamente con cada uno de sus chambelanes atrás de la mesa principal, sus padres están demasido entretenidos en ellos para poner atención a su hija. Se viene el fin, se siente en el aire, nadie presta atención a nadie, es hora de alcanzar a Gema. Subo las escaleras, escucho pasos, Gema esta de espaldas junto a la puerta de las escaleras de servicio parece que observa algo... la puerta se abre ¿quien es él? Él y Gema se besan, ella voltea, me mira, sus ojos muestran remordimiento pero mucha decisión, con esa mirada lo toma de la mano y desaparece con él por la puerta de servicio rumbo a la escalera... NO QUIERO DEJAR LA EXISTENCIA CON ESTA DECEP