Salía yo del Acervo Alfonso Reyes, mejor conocido como "el Poncho Kings". ya eran cerca de las 7 de la tarde, pero gracias al horario de verano la luz no se había extinguido por completo. me encontraba solo -qué novedad- y con ganas de tener algo de buena acción.
A la salida de la universidad había un buen lugar llamado "la puerta" lo suficientemente ruidoso y clandestino cómo para haber sido restauran fuera de ley durante la guerra civil española, en pocas palabras, el sitio propicio para tomar una cerveza, intentar pescar algo e irse a casa. Ahora ese lugar esta clausurado y lo más próximo es un sitio llamado "el punto" que en su nombre lleva la penitencia, es muy pequeño, y uno no puede siquiera estar de pie sin tener que pegar su cerveza al cuerpo, además tiene cierta tendencia a escuchar regetones la mayor parte del tiempo, y ninguna muchacha entra en serio a los concursos de perro donde la gente pide "pelos" y hay "pelos". es un mal sitio, no se puede ni platicar. Con esas expectativas me aleje de mis expectativas.
Recuerdo que era un jueves, y que el jueves anterior un camarada había ido al Poncho Kings a ensayar el proyecto de banda que tenemos, tengo otra amiga que igual toca la guitarra en una banda, y un primo que es baterista,todos de música de rock. y justo pensaba en eso, en la increíble y sanadora experiencia del Rock en vivo, y justo eso necesitaba ROCK EN VIVO. puse en mi i-pod el compilado de rolas de rock en concierto, pero obviamente no se puede comparar la experiencia. Y así, algo cabizbajo caminaba por una calle oscura cuando llego a mis oídos los acordes de una guitarra a destempo, el repique una bateria ponchadona y algunos gritos incomprensibles que suponían el cano de una muchacha interpretando una rola de heavy metal.
Mis ojos brillaron fosforescentes, mis brazos se llenaron de músculos y tatuajes, me
creció el pelo hasta las nalgas y mi aliento podía verse flotar verde saliendo de mi boca. Al igual que un lobo acechando a su presa enfoque mis sentidos en descubrir el lugar de donde provenía la fuente de mi panacea, empecé a correr, sintiendo en mis hombros y espalda la adrenalina que fluía con la promesa de un buen "slam" entre metaleros guarros. Localice el lugar, estaba al final de la calle, mis pasos retumbaban en las coladeras y las ratas huyeron presagiando el pandemónium que se avecinaba en sus humildes moradas, la gente salio de mi paso y hasta los carros se detuvieron en seco al verme pasar la calle como yeti frenético.
al llegar al lugar me encontré con una pequeña puerta azul abierta, el lugar increíblemente parecía vació, la banda estaba tomándose un respiro, y pude ver frente al escenario una fila de sillas -esto es raro- pensé. En eso me sale al paso un vato mas ponchado que yo, rapado, y con sus brazos llenos de tatuajes -reales, no metafísicos como los míos-, curiosamente tenía puesta una camisa blanca y corbata negra, al verme cruzar la puerta se acerco a mi y me brindo a tomar asiento, atrás de él había una mesa llena de vasos, pero no vi cervezas. di dos pasos adentro y la banda toco de nuevo : SEÑOR TE ADORAMOS, JESUCRISTO SALVADOR BENDICENOS CON TÚ LUZ.
No es necesario escribir que emprendí una de las más graciosas huidas que he hecho (y que casi nunca hago). quede con mi deseo de Rock en vivo y Slam frustrados.
Hoy es jueves, y como cada jueves que pasó por ese sitio escucho nuevamente reverencias al ritmo de metal... Bueno, no creo que me pase nada malo si entro un rato a escuchar rock cristiano. pos a ver. (¿será válido hacer la señal de los cuernitos cuando una rola me llegue?)
jajajajaja cuando algo te llegue... si hazla :D
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